Son tres amigos: Laura, Pau y Bernat. Bailarina, ella, al Pau conoció actuando en Grease,
el musical, y en el escenario se enamoraron. De él, actor, músico y cantante depende la dirección artística del musical que la Laura ha querido producir
y coreografiar. Bernat ha realizado los arreglos musicales de las partituras y dirige
la orquestra que en directo acompaña a los cantantes y bailarines que actuarán.
El musical Sugar, ningú no és perfecte, es una obra maestra y divertida que esta
compañía han desempolvado de los archivos de los olvidados. Todo el elenco de la
compañía lo da todo en el escenario disfrutando hasta que el telón no ha bajado.
Forman más que una gran familia. Y sin pensarlo dos veces, en un teatro pequeño
estrenaron. Del Teatro Gaudí se van el segundo año y estrenan en el Teatro
Eixample duplicando localidades. A pocos días antes de la última representación,
les llega la bendición de Roc. Como aquel que no quiere, la última función acaba
y lo suben al escenario a saludar. Este pequeño, desde la barriga de su madre, y
ahora colgado de su cuello, que no ha parado de bailar. Ahora, el 29 de junio se
han marcado el reto de llenar 1.500 localidades en el teatro Tívoli. Con
faldas y a lo loco esta vez, Sugar actuará en castellano. Premios y nominaciones
a premios no les paran de llegar y suerte han tenido que muchos grandes del
teatro no los han querido apoyar. El mérito es todo de ellos. No lo deben a ningún
padrino. Además del trabajo bien hecho con faldas y pantalones, muchas sonrisas
arrancan estos emprendedores.
traducción del artículo publicado en el semanario el 3 de vuit
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